El estrés no te frena. Lo que te frena es no entenderlo.

LLUIS ROSES

Reaccionar vs. Responder

Ante una situación de estrés o presión, el cerebro puede adoptar dos modos de funcionamiento radicalmente distintos. Entender la diferencia entre reaccionar y responder es una de las claves del liderazgo bajo presión.

Es un mecanismo de defensa instantáneo e inconsciente orientado a la supervivencia. Se hace «sin pensar», no considera el largo plazo y frecuentemente genera arrepentimiento.

Es un acto deliberado y consciente que requiere un instante de pausa. Tiene en cuenta a los demás, mira los efectos a largo plazo, está alineado con los valores y genera confianza.

El estrés no solo afecta a cómo te sientes: afecta a cómo lideras.

Toma de Decisiones

El estrés activa el sistema de supervivencia y desconecta el córtex prefrontal. Bajo estrés elevado, el juicio racional empeora y decides peor.

Inteligencia Emocional

La capacidad de gestionar emociones se reduce drásticamente cuando el sistema nervioso está sobreactivado. Se pierde empatía y se gana reactividad.

Comunicación Inspiradora

Un líder estresado tiende a comunicarse de forma más directiva y reactiva. El tono de sus mensajes se contamina de urgencia y ansiedad.

Visión Estratégica

El pensamiento a largo plazo se deteriora, haciendo que el líder quede atrapado en el corto plazo y en la gestión constante de urgencias.

Team Building

El estrés se contagia al equipo en menos de 30 minutos a través del contagio emocional. El clima laboral y la cohesión sufren.

Resiliencia

Paradójicamente, el estrés crónico reduce la capacidad de recuperarse ante nuevas adversidades, creando un ciclo destructivo de agotamiento.